La velocidad del mundo de hoy, los avances en la comunicación e información hacen que ya no sea suficiente brindar un buen servicio a un buen precio. Con clientes y colaboradores más informados, el nivel de exigencia aumenta y el reto para la sustentabilidad de las empresas se hace cada vez más imperativo. Es necesario dar respuesta a todas esas exigencias y responder a todos los grupos de interés que participan en el negocio.

Creemos que el ser sustentable va más allá de las políticas o acciones sociales con las que generalmente se asocia a la RSE. Las acciones sociales son una parte de la RSE, pero no la totalidad de esta.

Es necesario abarcar la triple creación de valor: social, económico y ambiental, pues será el conjunto de las acciones en estas tres direcciones, las que logren definir a la empresa como sustentable, y no solo mediante un aspecto de esta, como puede ser solo el social.

De nada sirve una empresa que desarrolla solo aspectos sociales, sino se compromete al cuidado del medioambiente, o desarrolla su actividad económica en forma agresiva sin prestar atención al como genera su recurso económico. Por esto creemos que los tres aspectos deben ser contemplados.

Pero además  pensamos también que estos tres valores, con sus acciones correspondientes, deben estar enfocados en algo más que los eleve del plano, otorgando un verdadero propósito o fin que agregue valor a largo plazo, y encontramos que no existe  ningún proposito mejor que orientarlos a la persona y su dignidad, pues es la persona, la base social sobre la que se construye todo, y la dignidad humana,  el elemento esencial que la sostiene. Estos dos conceptos, persona y dignidad son inseparables, pues, de separarlos,  solo se consigue la destrucción de los individuos. Y estamos convencidos que ninguna sociedad puede funcionar bien, si las personas que la forman están destruidas y ninguna empresa puede ser exitosa en  una sociedad desecha.

Es por esto que definimos nuestro pensamiento para la RSE en la triple creación de valor: Social, económico y ambiental, teniendo a la persona y su dignidad como causa, objeto y fin de toda la operatoria empresarial.

Este principio fundamental abarca toda nuestra gestión de RSE, y  desde aquí se desprenden todas las acciones que componen la misma en sus tres líneas de valor: Social, económico y ambiental, atravesando transversalmente con ellas toda la organización.

« Volver a RSE